“CORAJE, DECISIÓN, CAPACIDAD Y ARRIESGADA OPERATIVA TÉCNICA”


Con estas palabras, el director de Vigilancia y Control Aeroespacial definió el accionar de los radaristas que participaron en el Conflicto del Atlántico Sur durante la ceremonia por el día de la especialidad
Lic. Florencia Sosa / Fotos: Federico Sykes


El 12 de junio se realizó una ceremonia en la Dirección de Vigilancia y Control Aeroespacial (DirVyCA) para celebrar el Día del Radarista, fecha que se conmemora el 31 de mayo para recordar el ataque al radar de Malvinas.

El evento estuvo presidido por el comandante de Alistamiento y Adiestramiento, brigadier mayor Oscar Charadía, acompañado del intendente del partido de Merlo, Dr. Gustavo Menéndez; el director general de Bienestar y Personal, brigadier mayor Víctor Bróccoli; el comandante aeroespacial conjunto, brigadier Juan Janer; el director general de Aeronavegabilidad Conjunta, brigadier Sergio Larsen; el director general de Comunicaciones e Informática, brigadier Sergio Calleja; el jefe de la VII Brigada Aérea, brigadier Guilermo Garcés y el director de DirVyCa, comodoro Armando Ahumada. También estuvieron presentes directores y jefes de organismos; representantes del Poder Ejecutivo Municipal y del Honorable Consejo Deliberante del partido de Merlo; el suboficial de Estado Mayor General, suboficial mayor “VGM” Celso González; oficiales y suboficiales de la especialidad en actividad y en situación de retiro; representantes de las Fuerzas de Seguridad y Bomberos Voluntarios con asiento en Merlo; representantes de la empresa Investigaciones Aplicadas (INVAP); veteranos de guerra de Malvinas e invitados especiales.

El acto comenzó con las estrofas del Himno Nacional Argentino y continuó con la invocación religiosa a cargo del capellán de la Unidad, presbítero Celso Melida.

A continuación, el ayudante del jefe de Unidad, capitán Juan Pino, dio a conocer la efeméride del 31 de mayo de 1982, fecha en la que un avión británico atacó el radar de Malvinas y que pasó a la historia como el Día de la Especialidad de Vigilancia y Control Aeroespacial. Gracias a la astucia de los controladores, que cortaron las emisiones durante críticos segundos, el misil enemigo desvió su trayectoria, afectando sólo parcialmente el funcionamiento del radar. La habilidad de los mecánicos permitió que el dispositivo continuara en servicio a lo largo del conflicto.

Posteriormente, se efectuó un minuto de silencio para recordar a los caídos en el Conflicto del Atlántico Sur.

Luego, el director de Vigilancia y Control Aeroespacial pronunció palabras alusivas: “Entre los muchos y complejos desafíos que implicaron aquellos días de abril de 1982, hoy quiero recordar que significaron la necesidad de la conformación de una verdadera red integral de vigilancia y control aéreo”.

“Todos y cada uno de sus tripulaciones cumplieron con su misión, que consistió principalmente en la recuperación de las aeronaves propias que volvieron de la zona de combate a veces averiadas, a menudo perseguidas por el enemigo y al borde de quedarse sin combustible. Naturalmente, también era clave la vigilancia permanente, la cual rindió sus frutos en cuanto a su capacidad de disuasión”, afirmó el comodoro y agregó: “El Escuadrón VyCA se convirtió rápidamente en un blanco a lo largo de toda la guerra”.

A lo largo de su discurso, el comodoro Ahumada recordó las operaciones más significativas en las que estuvo implicado el radar de Malvinas, que “llegó a la Isla el 2 de abril en dos vuelos de C-130 y el 6 de abril ya estaba en servicio desde su primera posición en las cercanías del Aeropuerto”.

“Durante la primera parte del conflicto, la principal tarea operativa era el apoyo en la navegación de las aeronaves militares de transporte de la Fuerza Aérea, de la Armada y de las empresas aerocomerciales que mantenían el puente aéreo logístico con el continente transportando tropas, material y el apoyo logístico necesario para la operación de las unidades de las tres fuerzas armadas desplegadas en las islas”, afirmó el comodoro y agregó: “Pero todo cambiaría el 1° de mayo, a partir del cual se operaría en situación de combate hasta el último día de la guerra. El puente aéreo quedó reducido a las operaciones de los Hércules C-130 concentrándose el personal operativo en casi exclusivamente en el control de las escuadrillas y sección de aviación de combate de la FAA y de la Armada”.

El director de VyCA también destacó que la información del movimiento aéreo producido por el radar Malvinas era enviado en tiempo real al Puerto Argentino y de allí al Centro de Información y Control Malvinas en donde se procesaba y permitía llevar las acciones a seguir.

“Conforme evolucionaba el conflicto, el accionar de radares significó a los británicos un constante impedimento para el logro de la siempre tan ansiada superioridad aérea que le proveyera la suficiente libertad de acción para poder maniobrar sus flotas aeronavales. Para cuando lograron determinar su ubicación, los ataques de Harrier ya los hacían a baja altura. Se intentaron entonces en varias oportunidades interferir el radar (…) con resultados sumamente pobres que no llegaron a comprometer la operación de los controladores”, explicó el oficial.

“El final de la guerra encontró al Escuadrón en plena capacidad operativa con el equipamiento totalmente en servicio. Su última misión controlada fueron aviones Canberra MK-62 bombardeando las posiciones británicas a las 0:20 hs del día 14 de junio, día de finalización del conflicto”, detalló el comodoro y agregó: “posterior a la rendición ordenada de ese 14 de junio, la estación de radio HF del Escuadrón VyCA Malvinas mantuvo de manera clandestina desde el aeropuerto de Puerto Argentino las comunicaciones con el continente hasta el 17 de junio inclusive, informando lo que allí y llevando tranquilidad a los familiares y camaradas en el continente”.

Todos los integrantes del Escuadrón volvieron sanos y salvos al continente con la misión ampliamente cumplido con marcado espíritu de compromiso.

“Nunca dejará de asombrarnos y enorgullecernos cada vez más. En estas fechas nos atrevemos a imaginar aquellos momentos de constante peligro, de incertidumbre ante el próximo ataque, sabiendo que uno es el blanco buscado por el enemigo manteniendo la calma y el ánimo para participar, intervenir y ayudar a otros que iban o volvían de cumplir su propia misión”, explicó el comodoro Ahumada y concluyó: “Acá estamos los radaristas de hoy, tratando de ser testigos de todo aquello que nos han dejado, poniendo toda nuestra energía y conocimiento en los tiempos que nos tocan con la esperanza que algún día ustedes, queridos malvineros puedan sentirse un poco orgullosos de nosotros como lo mucho que nosotros estamos de ustedes”.

A continuación se realizó un desfile final con los efectivos formados y los presentes se dirigieron a un vino de honor en el Casino de Oficiales de la Unidad.

UN ESPACIO PARA COMPARTIR EXPERIENCIAS

El director general de Personal y Bienestar, brigadier mayor Víctor Broccoli, como oficial más antiguo de la especialidad en actividad y presidente de la Asociación de Especialistas de Vigilancia y Control Aeroespacial felicitó a todos los radaristas en su día y agradeció especialmente la presencia del Escuadrón Malvinas, de los oficiales, suboficiales y soldados conscriptos que participaron en la Gesta de Malvinas.

El brigadier mayor Broccoli también entregó reconocimientos a quienes cumplieron más de 25 años en la especialidad, quienes fueron ovacionados por los presentes. Asimismo, también recalcó que “observar los valores puestos de manifiesto de todos aquellos veteranos de guerra que han participado no sólo en la isla sino también en el continente argentino (…) Los jóvenes, que son el presente y futuro de la Fuerza tienen que tomar estos valores para seguir adelante con esta linda especialidad”.

Posteriormente, el comodoro Ahumada convocó al comodoro mayor (R) “VGM” Alejandro Vergara, quien se desempeña en la Comisión Permanente de Homenaje a la Gesta del Atlántico Sur para introducir a los presentes en qué consistía una de las sorpresas de la jornada: un poema para los radaristas escrito por Armando Antunez, un escritor que colabora con los veteranos de la localidad de José C. Paz y con la Comisión.

Antes de leer su obra, Antunez explicó: “Para mí es un inmenso honor, estoy orgullo de estar con la gente de la Fuerza Aérea y con los veteranos de guerra y que me hayan dado la oportunidad de incursionar en sus vidas a través de un libro de poesía malvinera en el cual yo cuento diversas vivencias. Simplemente lo que hago es transcribir lo que nuestros veteranos de guerra han escrito en Malvinas. A ellos les digo: ‘Señores, por ustedes vive la Pátria’”.

Con un cálido aplauso y con profunda emoción, el poeta entregó un cuadro al director de la DirVyCA con su poema en honor a los radaristas y el libro de su autoría, “Malvinas en mis versos”. A su vez, el titular de la Unidad lo declaró radarista Honoris Causa y le entregó el pañuelo y el escudo de la especialidad.

El segundo momento más emocionante de la jornada se vivió con el espectáculo del trío “Escudo Norte”, una banda formada por tres alfereces de la Unidad que interpretaron temas folclóricos y populares para homenajear a todos los presentes.

Durante el Vino de Honor también se vivieron momentos de camaradería donde los veteranos de guerra pudieron compartir sus experiencias con las nuevas generaciones de radaristas.

El comodoro Ahumada interrumpió brevemente las vívidas charlas de los presentes para invitar al comodoro (R) “VGM” Miguel Angel Silva, jefe del Escuadrón VyCA “en el momento más álgidos de la especialidad”.

Al respecto, el comodoro Silva, rodeado por otros veteranos de guerra que formaron parte del Escuadrón, confesó que su equipo “eran unas panteras para resolver problemas”.

“Yo siempre comparo las organizaciones con una gran caja de engranaje y así es como funcionábamos en Malvinas ¿Por qué funcionaba el radar? ¿Por qué cumplió su función? Porque todos giraban en esa caja de engranaje hacia un mismo lado. Siempre digo que me sacaban a mí de la caja y ella seguía girando”, manifestó el comodoro y agregó “Empujen por la especialidad, empujen por la Fuerza Aérea y empujen por el país, por nuestra Patria”.

Por último, se dirigió a las jóvenes generaciones de radaristas: “Los cazadores tienen una canción que dice ‘No hay quien pueda’. Ustedes tienen que decir ‘No es que podemos, lo hacemos’. Trabajen, empujen, hagan, no esperen que los jefes les digan nada y la especialidad va a crecer, la Fuerza va a crecer y la Patria va a ser maravillosa”.

Posteriormente, el brigadier mayor Oscar Charadía fue el encargado de realizar el brindis: “Una alegría poder escuchar estas anécdotas que hace 35 años la vivieron, no se la contaron y nos lo cuentan a nosotros. Cada uno de los jóvenes de la especialidad saca enseñanzas de comportamiento, de liderazgo, de ejecución, de cooperación, de camaradería, de serenidad y se imagina cómo hubiese actuado en el lugar de ellos”.

“Tuvieron la oportunidad y lo hicieron bien señores, todos ustedes, oficiales, suboficiales y soldados. Siempre fue su casa y va a seguir siendo su casa y en cada evento que haya, esté quien esté en la conducción van a ser bienvenidos”, afirmó el oficial y agregó “También quiero transmitirles a ustedes, señores veteranos, que esa huella que marcaron ha ido creciendo dentro de la especialidad y ahora sí ya miro a los más jóvenes porque a lo largo de estos 35 años, producto de planificaciones, de días enteros hasta que llegó el decreto que dio origen a lo que es el control del espacio aéreo marcó las líneas de lo que es la vigilancia”.

“A los más jóvenes, como dijo el comodoro, empujen, tienen mucho por hacer, estamos en un camino que tiene mucho futuro y hay material para hacerlo”, manifestó el brigadier mayor y continuó: “Preparémonos todos los días, las exigencias que tiene la Escuela de Radar es muy dura para oficiales y suboficiales, tenemos también alumnos extranjeros, no desaprovechen el minuto que tienen al profesor al frente”.

LAS NUEVAS GENERACIONES DE RADARISTAS

El teniente Lucas Costa es subinstructor del Servicio de Simulador en la Escuela Electrónica Defensa y confiesa que eligió esta especialidad luego de considerarla “una de las más operativas”.

“Lo más emotivo de la ceremonia desde mi punto de vista fue el reconocimiento que se le hace al veterano de guerra de Malvinas que para nosotros es un pilar fundamental. Que nuestra especialidad haya participado del Conflicto es muy importante”, afirmó y agregó: “Todo aquel que quiera entrar a la Fuerza tiene que estar comprometido con la Patria, como primera medida y necesidad; tener una vocación de servicio y, en cuanto a la especialidad, tienen que tener en cuenta que ser radarista implica desplegarse. Si le gustan los despliegues, si le apasiona contribuir a la vigilancia y control aeroespacial, es la especialidad justa para elegir”.

SOBRE EL ATAQUE AL RADAR DE MALVINAS

El 31 de mayo de 1982 dos misiles ingleses lanzados desde un avión Vulcan caen en la cercanía del radar y lo dejan fuera de servicio con las bocinas perforadas y el cable seccionado. El objeto de este ingenio era detectar las emisiones de radar de la instalación Malvinas para así determinar su posición y posteriormente dirigirse al radar víctima con un mortal carga de explosivo.

Pero la astucia de los controladores argentinos logró advertir la maniobra. Al identificar la aeronave y su propósito cortaron las emisiones durante críticos segundos permitiendo desviar la trayectoria del misil que impactó en las proximidades del sitio. Esto afecto parcialmente su funcionamiento pero la habilidad de sus mecánicos repuso en pocas horas y con escasos recursos nuevamente en servicio.

Este hecho destaca el profesionalismo con el que el personal de la Fuerza Aérea pudo superar situaciones adversas y desde ese entonces se conmemora esa fecha como el día de la especialidad.


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