EJERCICIO COBRA. ADIESTRAMIENTO Y CAMARADERÍA


Durante cinco días se calificó el grado de instrucción que tienen las tripulaciones de transporte cumpliendo temas operativos de artillería antiaérea y de comandos. Fue clave la integración de los sistemas de armas en las operaciones aéreas
Por 1er Ten. Laura Pereyra. Fotos: VI Brigada Aérea


“Nos adiestramos y luego nos alistamos para poder operar; este es el gran objetivo que tienen este tipo de ejercicios”, asegura el comandante de Adiestramiento y Alistamiento, brigadier mayor Oscar Charadía, organismo a cargo del desarrollo de la primera edición del Ejercicio Integrador Cobra 2017 que se realizó entre los días 25 y 30 junio en la VI Brigada Aérea de Tandil.

De manera intensiva, durante cinco días se evaluaron los procedimientos de abastecimiento aéreo de personal y carga; búsqueda y salvamento; exploración y reconocimiento aéreo; infiltración y señalamiento de objetivos; lanzamiento manual y automático de paracaídas; despliegue y emplazamiento del sistema defensivo antiaéreo; entre otras.

“Con el Cobra se calificó el grado de instrucción que tienen las tripulaciones de transporte cumpliendo temas operativos de artillería antiaérea y de comandos (…) Todos trabajaron perfectamente enlazados”, aseguró el director del Ejercicio, comodoro Fernando Rubio.

La unidad anfitriona, que desinteresadamente ofreció sus instalaciones, aportó dos aviones IA-63 Pampa, un helicóptero Hughes 500 y un radar Elta. Se sumaron la I Brigada Aérea de El Palomar con el sistema de armas C-130 Hércules; la II Brigada de Paraná con Lear Jet LJ-35; la VII de Moreno con helicópteros Bell 212, 412 y Hughes 500, junto a los integrantes del Grupo de Operaciones Especiales (GOE); la IX Brigada de Comodoro Rivadavia con DHC-6 Twin Otter y la Base Aérea Militar (BAM) Mar del Plata con el Escuadrón I de Artillería Antiaérea.

Haciendo un resumen pormenorizado de las actividades que realizaron los diferentes escuadrones, el C-130 Hercules efectuó lanzamiento en modo manual y automático diurno en el aeródromo de la Brigada; navegaciones y aproximaciones tácticas; lanzamiento de personal de manera automática; aterrizaje de precisión, afianzamiento y familiarización con los procedimientos específicos; maniobras evasivas y procedimiento de descarga en combate.

Las tripulaciones del Escuadrón Learjet LJ-35 pusieron en práctica los conocimientos adquiridos en el Curso de Sensores de Imágenes a través de la exploración y reconocimiento; navegaciones tácticas y tareas de diversión. “Estos despliegues nos sugieren un montón de mejoras y nos permiten el adiestramiento en la esencia de lo que somos (…) Fue una satisfacción enorme haber podido desplegar el escuadrón completo. Ojalá pasara más de una vez al año”, manifestó mayor Pablo Muñoz de Toro, jefe del Escuadrón.

El Twin Otter desarrolló tareas de abastecimiento aéreo que incluye lanzamiento de carga y lanzamiento de personal de apertura manual; tareas de búsqueda y salvamento y exploración y reconocimiento. Su jefe de Escuadrón, el mayor Cristian Rodríguez, aseguró que “la dirección del Ejercicio nos dio todas las facilidades para poder planificar las operaciones (…) Sin vulnerar ninguna limitación meteorológica pudimos cumplimentar gran parte de los temas operativos planeados”.

Por su parte, el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) perteneciente a la VII Brigada Aérea realizó navegaciones tácticas con posterior lanzamiento de paracaidistas con equipo completo mientras que el Escuadrón Helicópteros –incluido el Hughes 500 de la VI Brigada- cumplió la función de alerta de búsqueda y salvamento; realizó formaciones y procedimientos de escolta de helicópteros en tareas de búsqueda y rescate de tripulaciones en combate; procedimientos de carga externa y grúa y formaciones y procedimientos de ataque y evasión con respecto a amenazas terrestres.

“Teníamos cuatro temas previstos de los cuales, por la meteorología, pudimos hacer tres. Sin embargo, aprovechamos el lugar y la oportunidad para realizar actividades extraejercicios como formación táctica para los tripulantes de Hughes que fueron calificados en la Etapa 3 y, en el caso de los pilotos de Bell 212 y 412, realizaron instrumental y pilotaje, tareas que normalmente no las podemos hacer en la Brigada por las limitaciones del aeroespacio, por ejemplo”, narra el mayor Daniel Falcinelli, jefe del Escuadrón.

“Para nosotros este ejercicio tuvo mucho de instrucción, la mayoría de nuestros tripulantes eran alumnos del Curso de Pilotos de Helicópteros y los de Bell 212 y 412 no tenían adiestramiento en este tipo de tareas. La oportunidad de instruirnos y adiestrarnos en los procedimientos propios de nuestra tarea principal fue sumamente valiosa”, agregó el helicopterista.

Al charlar con los jefes de los diferentes sistemas de armas intervinientes, al igual que el mayor Falcinelli, todos coincidieron en que “pudimos volar integrados, realizar coordinaciones horizontales y aprovechar la disponibilidad de medios para apoyar nuestras salidas. Fue una experiencia invalorable lo cual redunda para nosotros en transferencia de experiencia, sobre todo para los jóvenes”.

Además, el helicopterista rescató la importancia de poder adiestrarse de manera conjunta con el personal de Artillería Antiaérea con quienes pudieron comprobar las tácticas que diseñaron especialmente y obtener una devolución. “Para nosotros fue muy positivo que los escuadrones aéreos entiendan la importancia de la defensa antiaérea; que sepan que somos el soporte para que alguien los defienda”, explica el vicecomodoro Fabián Giaconi, jefe del III Escuadrón de Defensa Antiaérea de la VI Brigada y coordinador del aérea ante la Dirección del Ejercicio.

“Como decimos nosotros, ‘defendemos el nido para que puedan volver’. Eso nos hizo sentir integrados. Hubo trabajo simbiótico y pudimos aprender desde ambos lados, capitalizando los resultados obtenidos”, siguió el artillero y concluyó: “En nuestro caso, las condiciones meteorológicas no fueron un impedimento para explotar el ejercicio y sacarle provecho (…) Hay un objetivo en común que es la camaradería y eso se logró”.

Durante su visita al Ejercicio, el brigadier mayor Oscar Charadía pudo recorrer los escuadrones y conversar con cada uno de sus integrantes. “Observé un alto espíritu de equipo, un alto espíritu de cuerpo y una actividad totalmente cooperativa entre los sistemas de armas. El Estado Mayor del Comando estuvo presente a través de la Dirección del Ejercicio que es la que marca el ritmo de las operaciones; realmente me llena de orgullo ver que todo funciona”, expresó el comandante y finalizó orgulloso: “Unificando esfuerzos, trabajando de manera integrada, en un determinado lugar y con todos los medios aéreos, optimizamos los recursos y nos permite la coparticipación entre un escuadrón y otro, que es lo que buscamos: trabajar cooperativamente y conocer las cualidades y capacidades que tiene el que está al lado. Y considero que lo logramos”.

“La Meteorología: un factor fundamental en el desarrollo de las operaciones aéreas”

Al hablar de las operaciones aéreas, independientemente de las aeronaves que se prevean, la meteorología es una parte sustancial para que se decida llevarlas a cabo o no. Como explica el meteorólogo de la VI Brigada, vicecomodoro Gustavo Czop, “el medio aéreo se mueve justamente en el mismo entorno donde ocurren los fenómenos meteorológicos; entonces la actividad aérea se ve sumamente afectada por los cambios que ocurran”.

Durante el desarrollo del Ejercicio Cobra su presencia resultó de vital importancia para realizar las actividades planificadas. “A primera hora del día proporciono un informe diario en el que básicamente les planteo si las condiciones de la jornada son favorables o no. A pesar de los resultados que arrojan los primeros análisis de la mañana, en el transcurso de de cada jornada hay que hacer un seguimiento de la evolución de la meteorología y a última hora, cuando finalizan las actividades, presento un último informe en el que adelanto cuáles son las condiciones para el día siguiente, datos que les permiten a los escuadrones planear las misiones con un margen de anterioridad”, comentó el oficial.

Haciendo referencia al clima de la ciudad de Tandil, el vicecomodoro contó que “particularmente la ciudad tiene características específicas que obviamente influyen: por un lado las sierras y por el otro las cercanías al mar. Y esto se vio reflejado en el desarrollo del ejercicio, ya que desde el inicio arrancamos con malas condiciones meteorológicas que se extendieron hasta el día martes inclusive haciendo que prácticamente no pudiera hacerse ningún tipo de misión. El miércoles hubo un mejoramiento, sobre todo en horas de la tarde, donde ya se pudo desarrollar el ejercicio en su plenitud”.

En palabras del vicecomodoro, la última jornada amaneció con densos bancos de niebla lo que implicó nuevamente una obstaculización en el adiestramiento de los diferentes escuadrones. “Al no haber techo de nubes las operaciones se vieron restringidas. En Tandil es muy habitual este fenómeno sobre todo la duración debido al factor orográfico, al factor geográfico, que influye mucho en la evolución del tiempo (…) La gente sabe que la Meteorología no es una ciencia exacta y que depende de muchos factores; por eso se va corrigiendo sobre la marcha y se va actualizando para tratar de tener más certezas y confirmar si se puede operar o no”.

“Durante una semana fuimos felices”

Independientemente de que las condiciones meteorológicas limitaron gran parte de las operaciones aéreas, el jefe del Escuadrón Helicópteros no dudó en manifestar su experiencia personal y las de sus tripulaciones: “Vinimos a un lugar muy apropiado a hacer lo que debemos y nos encanta y que es lo que un día nos llevó a portar este uniforme. El Comando de Adiestramiento y Alistamiento nos dio la oportunidad de juntarnos esta semana, volver a vernos las caras con los que hacía rato no nos veíamos; que surja esa integración entre los sistemas de vuelo fue lo más válido e enriquecedor del ejercicio. Además del adiestramiento profesional, rescatamos algo que es muy sano: hay integrantes de unidades que no se ven en todo el año y poder compartir varias jornadas de trabajo es una de las cosas más positivas”.

“En la Unidad muchas veces no nos cruzamos y acá tuvimos la oportunidad de vernos todos los días, planificar juntos y compartir charlas con compañeros de promoción que hace meses o años no veía (…) Trabajamos en equipo y con permanente sinergia”, agregó el mayor Muñoz de Toro.

Reunión final y conclusiones

Para dar cierre al ejercicio y hacer un balance de los resultados obtenidos, el vicecomodoro Martín Zabala, jefe de Operaciones del Ejercicio e integrante del Departamento Planes del Comando de Adiestramiento y Alistamiento, manifestó: “Creo que el 99% fue positivo. Durante estos días he observado y escuchado detenidamente a los jóvenes mientras planificaban y comprobé que todavía hay gente que tiene profesionalismo y ganas de seguir y mejorar. Estoy muy orgulloso de ustedes; lo siento así. Los felicito a los jefes de Escuadrones y a toda la gente que apoyó. Espero que cada año podamos mejorarlo y hacer todo por el bien de nuestra Patria y de la Fuerza Aérea”.




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