OPERATIVO DE BÚSQUEDA Y RESCATE


La VII Brigada Aérea puso su material aéreo a disposición de la localización de la aeronave extraviada en las cercanías del Aeropuerto de San Fernando
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La incógnita de lo sucedido con el avión turbohélice bimotor marca Mitsubishi matrícula LV-MCV en las cercanías del Aeropuerto de San Fernando movilizó a toda la aviación nacional y la Fuerza Aérea Argentina no fue la excepción.

Una vez emanada la solicitud por parte del Centro Coordinador de Búsqueda y Rescate de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) al Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Fuerza Aérea Argentina, se ordenó a la VII Brigada Aérea que pusiera lo mejor de su material aéreo a disposición de la localización de la aeronave extraviada.

Así fue que el 25 de julio un helicóptero MI-171E, de origen ruso, participó de la búsqueda. La tripulación estuvo conformada por el capitán Ricardo Lopez (comandante); el teniente Omar Juncos (copiloto); el primer teniente Martin Ciancio (pararrescate); el suboficial auxiliar Gustavo Comelli (operador de grúa); el suboficial ayudante Carlos Pereira (pararrescate); los cabo primero Matías Chaile (ingeniero de vuelo) y Carlos Pereyra (pararrescate); y el cabo Franco Valda (operador de grúa).

La incursión en las operaciones de búsqueda se realizó con el helicóptero en el radio de 50 kilómetros cuadrados desde el Aeropuerto de San Fernando durante 5 horas consecutivas, teniendo como referencia el lugar de la última comunicación del avión, a 32 km al Noreste de San Fernando.

La tarea se pudo realizar con una continuidad considerable de tiempo gracias a las virtudes del sistema de armas MI-171E, que cuenta con tanques suplementarios (Long Rage) que aumentan su autonomía de vuelo.

Debido a las inclemencias climáticas, las actividades fueron continuadas el 27 de julio, esta vez con un helicóptero Bell 212 configurado para Búsqueda y Salvamento y equipado con Sistema FLIR (Forward Looking InfraRed). Mediante este moderno sistema, el operador es capaz de barrer una zona detectando diferencias de temperaturas, facilitando la tarea a la tripulación, que estuvo conformada por el capitán Leonardo Marino (comandante); el primer teniente Ciancio; los tenientes Maximiliano Peralta (copiloto) y Leonardo Arnez (operador de FLIR); el cabo primero Sergio Lopez Hernández; y el cabo primero Pereyra.

Fuente: VII Brigada Aérea

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