EL ENTRENAMIENTO DE LOS PERROS DE GUERRA


La mayoría de los canes del Instituto de Formación Ezeiza son adiestrados en Seguridad y Defensa de la Unidad y uno de ellos recibe instrucción en Búsqueda y Rastro
Lic. Florencia Sosa


El Instituto de Formación Ezeiza (IFE) no sólo instruye a los futuros oficiales del Cuerpo de Servicios Profesionales, suboficiales y soldados voluntarios que formarán parte de las filas de la Fuerza Aérea Argentina. Fuera de los caniles de la Sección Perros de Guerra un grupo de canes se entrenan para desempeñarse en tareas de seguridad y defensa.

Este año incorporaron un nuevo integrante, Fausto, un perro de raza Malinois, que se especializa en Búsqueda y Rastro de explosivos, drogas y pólvora, entre una amplia gama de esencias que puede detectar.

Al respecto, el jefe de Escuadrón Tropa del IFE, primer teniente Walter Marchesi manifiesta: “Dentro de mis labores me desempeño en el adiestramiento de los soldados y también de canes junto al suboficial auxiliar Néstor González que es el instructor de guías de perros. La Sección se encarga de realizar actividades de adiestramiento para Seguridad y Defensa de la Unidad”

EL DÍA A DÍA: EL VÍNCULO ENTRE EL PERRO Y EL INSTRUCTOR

En diálogo con Noticias en Vuelo, el encargado de la Sección Perros de Guerra, suboficial auxiliar Néstor González comentó que los perros empiezan a recibir entrenamiento básico a partir de los 6 meses: “La instrucción se divide en tres etapas: obediencia, avanzado y táctico. En los ejercicios básicos y avanzados todos los movimientos se hacen con correa y en táctico el perro trabaja sin correa, solamente se guía por la voz de mando” .

A lo largo de su etapa de entrenamiento el perro también aprende a jugar y a cuidar a su guía. “Los métodos de trabajo que tiene la sección perros se basan en la misma doctrina, tenemos un manual único que se utiliza en toda la Fuerza”, informó el suboficial.

“Nuestra jornada comienza a las 8 de la mañana cuando el guía saca del canil a su perro para hacer un recreo y posteriormente comenzamos a realizar trabajos de obediencia en el terreno. La segunda etapa del entrenamiento consiste en instrucción de ataque donde el perro y el guía trabajan conjuntamente”, comentó el suboficial auxiliar.

“El guía le enseña al principio a detectar a un supuesto intruso o amenaza que ingresa a la Unidad. Una vez que el perro lo detectó se hace la disuasión del ejercicio ante el delincuente para hacer la detención y llevarlo al puesto comando de nuestra Unidad”, afirmó el encargado y agregó: “El guía de perros con el animal está preparado para dicha tarea que nosotros denominamos ‘perro rondín’”.

Asimismo, a lo largo del día los canes realizan ejercicios de destreza junto a su instructor en una pista de obstáculos.

Según el primer teniente Walter Marchesi lo deseable es que, dada la importancia del vínculo entre ambos, el perro mantenga el mismo instructor a lo largo de su vida: “Tuvimos un conflicto cuando trajimos a Fausto porque el mismo guía también tenía a Gina, así que tuvimos que cambiarle el guía pero se adaptó bien”.

Asimismo, el suboficial González comentó: “Uno de nuestros desafíos consiste en ir mejorando permanentemente, cada año vamos actualizando las técnicas y buscamos información para complementar el entrenamiento para tener perros operativos al 100% que sepan hacer su trabajo en caso de que tengamos alguna anomalía en la Unidad. Las horas de adiestramiento son claves”.

LA VOCACIÓN DEL GUÍA

El encargado de la Sección afirma que ante una incorporación de tropa voluntaria existen diversos requisitos que tienen que cumplir para sumarse al equipo.

“Como punto inicial, consultamos si hay alguien que le gusta los perros, no cualquiera puede ir a esta Sección. También evaluamos la condición humana, debe tener humildad, respeto, compromiso y lealtad para con su perro, sus compañeros y para conmigo” , explicó González y agregó: “Nosotros siempre trabajamos en equipo y esto es fundamental, todas las personas que estamos acá tenemos que hablar el mismo idioma”.

Una vez realizada la selección, los soldados voluntarios reciben una charla donde se les explica las tareas que desempeñarán: “Siempre recalcamos que es un destino que tiene mucha responsabilidad, tenemos que cuidar la vida de los perros y su adiestramiento, que no es fácil. Es un destino donde uno saca muchos frutos, es motivante ver cómo un perro se convierte en nuestro gran aliado”.

Por último, el suboficial concluyó: “Queremos que el personal de tropa voluntaria adquiera experiencia, que descubra por sí mismo todas las habilidades que puede tener el perro. Está en ellos también buscar la forma de aplicar las técnicas de forma eficiente y eso se logra conociendo al animal y con mucho entrenamiento”.

Luego del período de adaptación, el nuevo guía de la Sección Perros de Guerra se suma a la tarea de brindar seguridad y defender la Unidad junto a su compañero, un soldado de cuatro patas con el que compartirá un vínculo de amistad inquebrantable que lo acompañará a lo largo de la vida.


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