20 AÑOS DE LOS AVIONES DOUGLAS A-4AR


Con una significativa ceremonia, se conmemoró la llegada del sistema de armas a la V Brigada Aérea de San Luis
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A fines de la década del 80 la Fuerza Aérea Argentina enfrentó la imperiosa necesidad de reponer el material aéreo perdido durante el Conflicto del Atlántico Sur, además de las aeronaves que se encontraban próximas al fin de su vida operativa. Ante esta situación se analizaron diferentes posibilidades provenientes de distintos mercados, seleccionándose finalmente la oferta estadounidense del avión Douglas A-4M Skyhawk II.

La inspección e instalación de nuevo equipamiento se realizó en Palmdale (California) para los primeros 9 aviones, mientras que los veintisiete aeronaves restantes, fueron modernizados por la empresa Lockheed Martin Argentina Sociedad Anónima, en la ciudad de Córdoba, en cuya producción participaron pilotos y personal técnico americanos y de la V Brigada Aérea y del Área Material Río IV.

En el marco del 20° Aniversario de la llegada de los aviones Douglas A-4AR Fighting Hawk (nombre que adoptaron luego de la modernización) a la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, provincia de San Luis, el 19 de diciembre de 2017, se realizó una formación para recordar dicho acontecimiento, que fue presidida por el titular de Unidad, brigadier Víctor Sybila.

Para dar comienzo a la ceremonia, la Banda Militar de Música “Teniente Manuel Félix Origone” ejecutó los acordes del Himno Nacional Argentino y a continuación, el brigadier Sybila pronunció palabras alusivas.

“Fui integrante del equipo que recibió los cursos iniciales, del cual pilotos y mecánicos fuimos preparados para adaptarnos a la aeronave, efectuar los vuelos de mantenimiento y de recepción respectivos, desarrollar la capacidad de mantenimiento de primera línea y trasladar los aviones desde la Air Force Plant 42 en Palmdale hasta la V Brigada Aerea”, comenzó explicando el oficial.

Luego del adiestramiento inicial de las primeras 5 aeronaves, completada la recepción de las mismas, con el apoyo de aeronaves KC-130 y un FK-28 de la I Brigada Aérea, se completó el primer ferry con el arribo de los aviones a Palomar, el 18 de diciembre de 1997. Sin embargo, fue recién el 23 de diciembre de 1997 que se produjo el traslado de las aeronaves a la V Brigada Aerea, donde una multitud esperaba con optimismo y ansiedad, tan importante logro para la Unidad. A inicios de 1998, se dictaron los primeros cursos en el Grupo 5 de Caza a pilotos, que en espera, anhelaban adaptarse al modelo rápidamente. También se recibió en el otoño de ese año, 3 aviones adicionales procedentes de los Estados Unidos en el segundo ferry.

“Con la incorporación de estas treinta y seis aeronaves, de las cuales había disponible cuatro aviones biplazas y un simulador de vuelo, se dio un salto cualitativo fundamental en la instrucción y adiestramiento de los pilotos y mecánicos responsables de operarlos y mantenerlos”, manifestó a la vez que agregó: “Su llegada a los cielos argentinos permitió disponer de una herramienta probada y capaz, para que en manos de los aviadores militares argentinos, se asegurara ejercer la plena soberanía del espacio aéreo de jurisdicción nacional”.

Y continuó: “A 20 años de la última incorporación de aviones de combate de altas performances para la Fuerza Aérea, nos congratulamos en destacar sus bondades y capacidades, que ha permitido, operar en todo nuestro territorio, ejerciendo la soberanía en el espacio aéreo de jurisdicción nacional, como así también en la sobresaliente participación en operaciones y ejercicios conjuntos y combinados con otras Fuerzas amigas, tanto en el país como en el extranjero”. Entre ellos, las aeronaves intervinieron en el Ejercicio Águila I, II y III, Ejercicio Cruzex II y III, Ejercicio Salitre II y III, y la Cumbre de las Américas de la ciudad de Mar del Plata.

“Unos noventa pilotos argentinos, españoles y norteamericanos hemos tenido el tremendo placer de operar esta aeronave, la cual podrá seguir siendo una herramienta fundamental para la defensa de los cielos argentinos en los próximos años (…) Los desafíos que se nos presentan, nos exigirá una muestra de carácter, en donde deberemos forjar nuestra destreza y tenacidad para sostener las capacidades alcanzadas para continuar siendo dignos y honrosos herederos de los nueve halcones centinelas del Atlántico Sur, siguiendo nuestro lema de ‘Llegar a las estrellas a través del sacrificio’ ”, enfatizó Sybila.

Finalizadas las emotivas palabras del titular de Unidad, se leyó una salutación enviada por el comandante de Alistamiento y Adiestramiento, brigadier mayor Oscar Charadia.

A continuación, se realizó el descubrimiento de una placa en memoria del teniente Horacio Flores y del suboficial principal Luis Peñaloza, personal fallecido en actos del servicio en este sistema de armas. Por su parte, el capellán de la Unidad, padre Rafael Espejo, realizó una invocación religiosa y bendición de la placa recordatoria.

El momento más emotivo de la ceremonia fue cuando familiares del capitán (PM) Danilo Rubén Bolzan entregaron restos de la aeronave A-4B matrícula C-204, la cual fue recibida por el suboficial mayor (R) “VGM” Marcelo Veres, mecánico que asistió en su última misión del día 8 de junio de 1982 y el brigadier Sybila. Seguidamente, Pablo Bolzan, hijo del héroe nacional, brindó emotivas y sentidas palabras.

“A principios del año 2000 llegaron a mis manos en una pequeña bolsa de plástico 3 trozos de metal del C-204 que fueron encontrados en el año 97. A partir de ese momento, comencé una investigación para localizar el lugar exacto del derribo (…) Tuve la oportunidad de interactuar con muchos británicos e isleños, siendo el común denominador el respeto y admiración por nuestros pilotos y en especial por los “Skyhawks” como suelen decirles. Gran sorpresa tuve en uno de esos encuentros cuando una de estas personas abrió su cajón y me entregó un trozo del C-204 con la placa del fabricante, añadiendo solamente: ‘Esto lo deberías tener vos y no yo’ ”, relató Pablo.

“Tengo entendido que cuando un halcón sale de cacería siempre regresa a su nido y simbólicamente, hoy uno vuelve también a su origen, pero estoy convencido que esta placa identificatoria también representa a los 8 halcones restantes y digo esto porque todos los integrantes de los 2 Grupos Aéreos que operaron durante el Conflicto eran una sola unidad indivisa, desde el mecánico más moderno hasta el oficial más antiguo”, manifestó y concluyó: “El desempeño del Grupo 5 de Caza durante el Conflicto es algo que quedará en la historia, siendo un claro ejemplo para todos nosotros que cuando se trabaja en equipo, con disciplina y amor por la tarea, podemos cumplir con nuestros objetivos sin importar la complejidad, superando cualquier adversidad”.

Finalizó el acto con un homenaje de los 44 tripulantes del submarino San Juan de la Armada Argentina, y la Banda “Teniente Manuel Félix Origone” ejecutó la marcha representativa de esa fuerza armada.

Para concluir, se realizó un minuto de silencio en memoria del personal militar fallecido en actos del servicio del sistema de armas y en memoria de los héroes caídos en el Conflicto del Atlántico Sur.

Fuente: V Brigada Aérea

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