RESTAURANDO LA HISTORIA AERONÁUTICA


La personal civil Constanza Pagone se convirtió en la primera argentina en obtener un Magister en Restauración-Conservación de Bienes Artísticos y Bibliográficos. Un monumento a Jorge Newbery fue su fuente de inspiración para alcanzar este logro
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De izquierda a derecha: el Com. Jorge Pagone, Constanza Pagone y el escultor Ricardo Rodríguez


Desde hace seis años, la licenciada en Artes Visuales Constanza Pagone trabaja en el Departamento Relaciones y Proyectos Institucionales perteneciente a la Secretaría General de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), teniendo a su cargo la División Patrimonio Cultural. Con un Posgrado en Gestión y Administración Cultural en su haber, recientemente finalizó el Magister en Conservación-Restauración de Bienes Artísticos y Bibliográficos en la Universidad de San Martín, desarrollando su tesis sobre uno de los monumentos que la Fuerza Aérea dedicó a su precursor: el ingeniero Jorge Newbery.

“Siempre sentí esta vocación; me apasionaba desde pequeña y tengo el placer y privilegio de ejercerla en esta querida Institución”, asegura la joven quien con dicho título se convirtió en la única ciudadana argentina y una de las primeras de Latinoamérica en graduarse con esta especialidad, siendo partícipe necesaria en la recuperación y restauración de la obra del escultor Leonardo Agustín Rodríguez, 30 años después.

El proyecto inspirador

En una entrevista con Noticias en Vuelo Constanza contó que la idea de restaurar la gran escultura de bronce surgió en la División que encabeza y que para lograrlo se convocó a especialistas de distintas áreas como escultores, restauradores, artistas y estudiantes de artes visuales, arquitectos, archivistas, bibliotecarios e historiadores; además de un abogado y escribano para la asistencia jurídica y oficiales superiores que dieron curso a los diferentes trámites.

La obra, que consiste en la figura principal del precursor de 6,5 metros de alto y dos altos relieves alegóricos de 5,5 metros fundidos en bronce estatuario, data de 1977 y fue elegida por unanimidad por la Asociación Aeronáutica Argentina cuando la por entonces presidenta de la Nación María Estela Martínez de Perón propuso homenajear al máximo referente de la aviación nacional.

Tras la colocación de la piedra basal y la placa recordatoria en la plaza Intendente Seeber (ubicada entre las avenidas Sarmiento, John F. Kennedy, Del Libertador y Colombia) en el barrio de Palermo, el 27 de mayo de ese año se marcó el inicio del proyecto.

“Su armado demoró 10 años; cada pieza pesa cinco toneladas y es de bronce puro. Se hizo en el colegio “San Vicente de Paul” en el barrio de La Paternal al que se le alquilaba el patio para hacerla al aire libre”, explica la joven.

Lamentablemente, en 1992 el escultor fallece y la obra queda a cargo de su hijo Ricardo quien, por cuestiones económicas y falta de espacio, no pudo continuarla y tuvo dejarla en la puerta de su casa.

Varios años después, en el marco de las conmemoraciones por el Centenario de la Aviación Militar y del aniversario del fallecimiento del ingeniero, en 2014 se retomaron las iniciativas y el interés por la restauración del monumento. En este sentido, fue clave el aporte del comodoro Jorge Pagone -padre de la restauradora- quien se encargó de reunir los antecedentes legales y averiguar su localización y estado de conservación.

Con esos datos se pudo corroborar que había sido trasladado a Monumentos y Obras de Arte (MOA) –organismo dependiente del Ministerio de Ambiente y Espacio Público- quedando a la espera de su restauración integral. Inmediatamente. Constanza se propuso dar celeridad a los trámites y poder trasladar las piezas al Museo Nacional de Aeronáutica (MNA) para su puesta en valor y posterior emplazamiento en la Base Aérea Militar (BAM) Morón. “Yo estaba en comisión en el Ministerio de Defensa, en la parte de Patrimonio Cultural como representante de la Fuerza Aérea y ahí logré que nos dieran apoyo. Nos contactamos con Ricardo y fue fundamental su asesoramiento y trabajo, sumado al aporte de documentos, registros y fotografías”, relata la joven.

La nueva piedra basal

Al cumplirse cien años de la desaparición física de Newbery, el 1º de marzo de ese año se llevó a cabo una ceremonia en la BAM Morón en la que se colocó la piedra fundamental del conjunto escultórico denominado “A los héroes del aeroespacio” que se erigió en el boulevard de acceso a la Unidad. “El lugar se eligió porque en el predio se encuentra el Museo Nacional de Aeronáutica, porque ahí permanecen los objetos personales de Newbery y por la altura del monumento. Sin dudas, resultó un lugar estratégico”.

A partir de ese día se inició el raid que llevó 150 días hábiles. La restauración completa consistió en agregar los faltantes en bronce con un porcentaje parecido al original y con una estética de oxidación similar: faltaban las dos alas y soldar el brazo. “Lo que no se hizo en 30 años se logró en tres meses. Unas 15 personas trabajamos día y noche en el hangar Nº 5 de la Base y lo logramos (…) Fue un año muy intenso”, recuerda.

El conjunto escultórico que materializa el monumento se compone de tres elementos bien definidos en su concepción arquitectónica: el basamento, la torre u obelisco posterior y la fuente perimetral (programada para otra etapa con la inclusión de una silueta esquemática de las Islas Malvinas en su vista posterior). “Si bien es de público conocimiento que existen diversas esculturas y bustos de Jorge Newbery a lo largo de todo el territorio nacional, ninguna se compara en cuanto a la técnica, magnitud e historia que posee la misma”, explica la magister contundente.

El Día D

Finalmente, dentro del marco del festival aéreo “Argentina Vuela” edición 2014, el 8 de agosto en horas del mediodía se inauguró oficialmente el monumento. “Con Ricardo nos une un común denominador: para él significó finalizar la obra de su padre y para mí fue terminar el trabajo que inició mi papá. Además es un logro personal muy valioso en muchos sentidos ya que resultó ser un trabajo en conjunto de gestión cultural muy ambicioso. Creo que se alinearon absolutamente todos los planetas. Me pone feliz saber que lo logramos y que esta obra quedará para las distintas generaciones”, expresó.

Sumando experiencias

Al hacer referencia a los distintos proyectos en los que colaboró, Pagone comenta que “a lo largo de estos años he trabajado tanto dentro como fuera de la Fuerza Aérea. Uno de los trabajos más relevantes fue la repotencialización en el 2015 del Taller de Restauración Ing. Alberto Roque Mascías, en honor al mecánico de Newbery, ubicado en el Museo Nacional de Aeronáutica en Morón. También me involucré en la virtualización 360° del Museo; en ediciones de La Noche de los Museos y en varias jornadas de Patrimonio Cultural, entre otros”.

Siguiendo el camino de la superación y con una actitud permanentemente proactiva, en la actualidad la magister se encuentra desarrollando un proyecto del patrimonio inmaterial de la Fuerza Aérea Argentina sobre sus bandas de música y tradiciones que contará con el apoyo de la Universidad de la Defensa Nacional. “La vocación por reparar los símbolos de la historia aeronáutica fue y será siempre mi incentivo para seguir trabajando en nuestros íconos más representativos”, finalizó.





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