25 AÑOS DE AMISTAD


El Ejército del Aire español celebró el aniversario del Intercambio de pilotos instructores argentinos en ese país. Durante más de dos décadas 115 aviadores pasaron por sus escuelas y sumaron alrededor de 44 mil horas de vuelo
Por 1er Ten. Laura Pereyra. Fotos: C. Daniel Marrone


Por iniciativa del brigadier (R) Juan Carlos Ponce -que en 1992 se desempeñaba como agregado argentino en España- la Fuerza Aérea Argentina se sumó al intercambio de pilotos instructores para adiestrar en el área académica y del vuelo a los cadetes del Ejército del Aire.

Para celebrar este importante aniversario, que simboliza fuertes lazos de amistad entre ambos países, militares de ambas fuerzas se convocaron el martes 21 de marzo en la Embajada de España en nuestro país y compartieron una emotiva ceremonia encabezada por el embajador diplomático a cargo, Francisco Sandomingo Núñez, junto al agregado de Defensa, coronel Alejandro Monedero.

El titular de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), brigadier general “VGM” Enrique Víctor Amrein, representó a nuestra Institución acompañado de altas autoridades, entre ellos algunos de los pilotos que oficiaron de instructores a lo largo de estos 25 años sumando unas 44 mil horas de vuelo.

Tras entonar los himnos de cada país, interpretados por la Orquesta de Concierto de la FAA “Mayor Armando Nalli”, a cargo del capitán Gerardo Mancini, se recordó a los 44 tripulantes del ARA San Juan que entregaron su vida en cumplimiento del deber.

Luego, se leyó el mensaje enviado por el titular del Ejército del Aire, general del aire Javier Salto Martínez-Avial, quien manifestó que “para nosotros la Fuerza Aérea Argentina es una organización hermana con la que compartimos valores, tradiciones y un gran bagaje de relaciones personales entre nuestros miembros, forjadas durante muchas décadas de trabajo conjunto (…) Expreso mi más sincera enhorabuena y reconocimiento a los pilotos argentinos en este emotivo aniversario así como mis mejores deseos para la Fuerza Aérea y sus aviadores”.

Luego se proyectó un video grabado por integrantes de las cuatro unidades del Ejército del Aire -protagonistas directas del intercambio- quienes dedicaron emotivas palabras para sus instructores y colegas.

En ese sentido, y en agradecimiento a la labor realizada por los 115 pilotos argentinos, el embajador de España, en nombre del jefe del Ejército del Aire, entregó al brigadier general Amrein una imagen de la Virgen de Loreto a la vez que representantes de las empresas españolas Indra y Airbus Defense and Espace, protagonistas del éxito del intercambio, le obsequiaron un presente. “No cabe duda que sin sus aportes tecnológicos y sus sistemas de armas no hubiese sido posible alcanzar los objetivos fijados por ambas fuerzas”, aseguró Monedero.

Dedicándole unas palabras al personal de la Institución, el agregado de Defensa expresó: “Siento una enorme satisfacción de ver finalmente cumplido un objetivo que me marqué hace más de un año y medio ante los subjefes de ambas fuerzas de volver a reunir, en este pedacito de tierra española en Buenos Aires, a todos aquellos pilotos de la Fuerza Aérea Argentina que a lo largo de estos 25 años han estado compartiendo con todos nosotros su profesionalismo, dedicación y entrega”.

Y siguió contundente: “Con este encuentro quería demostrar la gran cooperación que existen entre ambas fuerzas aéreas. Nuestras relaciones, nuestros vínculos de amistad vienen desde hace décadas; ambas partes hemos aprendido mucho. Yo soy un convencido que los intercambios siempre sirven. Los vínculos no deben romperse; tenemos que avanzar en reforzarlos porque son muy necesarios. Muchas gracias a todos por vuestra presencia”.

Algunos de los pioneros

Durante el acto, el brigadier mayor Fernando Nieto, que con el grado de capitán fue parte de la primera tanda de seis instructores que partieron al Viejo Continente, dedicó unas palabras en las que reflexionó sobre su experiencia personal en su paso por la Academia General del Aire. “En 1992 mi señora estaba embarazada de seis meses y, aunque lo que nos esperaba a nivel familiar era muy desconocido, partimos para España con toda la ilusión y mucho optimismo por lo que nos esperaba en el ámbito profesional. La verdad que anduvo todo muy bien, mi hija nació allá y pudimos integrarnos rápidamente. Nos abrieron las puertas de tal manera que nos sentimos como en nuestra casa. Ha sido una experiencia inolvidable y marcó un antes y un después tanto en mi vida como en mi carrera”.

Haciendo referencia al intercambio de conocimientos y experiencias, el brigadier mayor manifestó que fueron mutuos “ya que la base histórica, cultural y religiosa que une a ambas naciones ha facilitado la integración y el enriquecimiento profesional. Otro aspecto para nada menor y quizás tan importante como la actividad profesional propia es la riqueza cultural que nuestra gente recibió en ese maravilloso país”.

En la ocasión también se hizo presente el capitán (R) Héctor Cordero quien con el grado de primer teniente y destinado en el Grupo Aérea Escuela de la Escuela de Aviación Militar fue parte del primer intercambio. “Todo era nuevo para nosotros; nunca en la historia de la Fuerza Aérea capitanes y primeros tenientes habían salido en comisiones permanentes de dos años. Para nosotros fue un premio porque éramos muchos los que estábamos en condiciones”.

“Fui destinado en la Escuela Elemental y como teníamos mucha experiencia en instrucción primaria les enseñamos a los cadetes de tercer año a volar desde cero lo que nos permitió poder servir y crecer y nos abrió el panorama sobre cómo trabajaban en otra fuerza aérea. Creo que fueron los dos mejores años de mi vida”, aseguró en conversación con Noticias en Vuelo.

Al referirse al área del vuelo, Cordero recuerda que “nosotros le dábamos un carisma especial y les transmitimos a los jóvenes esa garra y esa pasión que tiene el piloto de la Fuerza Aérea, que es muy nuestra. También les inculcamos la tradicional malteada al finalizar sus vuelos. Instauramos un rito (…) Realmente se generó una gran camaradería. La gente nos recibió increíblemente e hicimos muchos amigos. Nos fuimos ganando cariño y nos hicimos nuestro lugar”.

Los contemporáneos

Los capitanes Carlos Cavaliera y Germán Sosa fueron instructores en la Escuela Básica de la Academia General del Aire en San Javier, Murcia, entre los años 2014 y 2016. Siendo ambos pilotos de IA-58 Pucará, volaron los aviones Casa C-101 y E-26 Pillán; tenían unos 40 alumnos a cargo y eran responsables de la instrucción académica y aérea. “Notamos que ellos disfrutaban mucho el vuelo y valoran nuestro aporte. Para nosotros significó una gran satisfacción y un gran peso poder representar a nuestro país y a nuestra Fuerza Aérea Argentina. Fue una experiencia única (…) Teníamos un grado de responsabilidad bastante elevado por eso nos enorgullece el lugar que el Ejército del Aire nos brindó. Los dos coincidimos en que crecimos profesional y familiarmente en paralelo; esta comisión es un privilegio, un premio”.

En palabras de Cavaliera, ambas instituciones, hermanadas por una actividad apasionante como es el vuelo, se unieron para satisfacer los requerimientos propios de acuerdo a los contextos de cada país. En ese sentido, “pudimos ver otra modalidad de realizar el adiestramiento aéreo, que no difiere mucho del nuestro. Son distintas regiones geográficas pero nos une un mismo modo de pensar y de ver el futuro. Nos sentimos como en nuestras propias escuelas; volvimos con un background realmente importante que seguro podremos volcar cuando integremos algún escuadrón aéreo al terminar la Escuela de Guerra Conjunta”, finalizó.


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