VIGILIA POR EL BAUTISMO DE FUEGO EN LA III BRIGADA AÉREA


Los integrantes del Escuadrón Aeromóvil "Pucará" que participaron en el Conflicto del Atlántico Sur se reunieron para compartir un encuentro de camaradería
Por 1er. Ten Gustavo Liébana / Fotos: C Daniel Marrone
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Durante la noche del 30 de abril tuvo lugar en la III Brigada Aérea, con asiento en la ciudad de Reconquista, la reunión del grupo de veteranos de la Guerra de Malvinas que integró el Escuadrón Aeromóvil “Pucará” durante el Conflicto del Atlántico Sur, con motivo de desarrollarse la vigilia de la conmemoración del 36º Aniversario del Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina.

El evento estuvo presidido por el jefe de la Guarnición Aérea Reconquista, comodoro Darío Quiroga, quien ofició como anfitrión de la velada, que se realizó en el quincho de Oficiales de la Unidad.

Al finalizar la cena, pidió la palabra el comodoro (R) Carlos Argente, quien dedicó unas emotivas al Escuadrón Aeromóvil Pucará, al expresar que: “Durante muchos años hemos intercambiado hazañas, ataques, derribos y eyecciones entre nosotros, pero jamás le dedicamos nada al Escuadrón… Ese que se desplazó, que estuvo en las Islas, ese que tuvo una parte que regresó prisionero. Nadie habló para el Escuadrón entero". Afirmó y agregó: "Yo llegué acá en el año 1975, e integré el primer equipo de los que vinieron a implantar el Sistema de Armas Pucará en la Base Aérea Militar Reconquista. Creo que soy el último que está quedando con vida de ese grupo inicia”. En este sentido, con la llegada de las dos primeras aeronaves en el mes de agosto, tras ocho meses de espera y con los hangares vacíos, comenzaron los primeros despliegues.

En otro pasaje de su discurso, citó un pensamiento de Mahatma Gandhi, uno de los líderes de la independencia india contra el poder Británico: “un pequeño equipo de espíritu decidido, unido, con una fe inquebrantable, puede alterar el curso de la historia”; a lo cual agregó: “creo que este pensamiento sintetiza la esencia del Escuadrón Aeromóvil”.

Seguidamente, y de forma retórica, se formuló la siguiente pregunta en voz alta: “¿Acaso los integrantes de la Agrupación poseían algún atributo que los fue caracterizando con el pasar del tiempo?”. Durante años, además de las actividades de vuelo, los integrantes comenzaron a participar en sucesivos despliegues a cualquier lugar del país, sin saberlo, a ciencia cierta, que estaban forjando la identidad del Escuadrón. Cada uno de ellos hizo aporte a través de sus experiencias e historias de vida. En ese ámbito de llana camaradería compartieron sus alegrías y aflicciones. Comprendieron desde el principio que no debían descuidar detalles de las misiones que se les confiaban, de ellos dependía la oportunidad de lograr prestigio, por un lado, y junto con ello absorber tareas de mayor responsabilidad. Ese grupo homogéneo, tripulantes y personal de apoyo técnico, comenzó a participar en un entrenamiento progresivo y metódico integrar concretos y bien asimilados. Esto le permitió, durante el Conflicto, integrar un conjunto de hombres con sólida instrucción y conocimientos concretos y bien asimilados.

A continuación hizo una breve reseña de lo acontecido durante el 1° de mayo en Darwin, en el denominado “Potrero”, el Aeródromo en que estaba basado el Sistema de Armas Pucará. Con respecto al desempeño del Escuadrón en el Conflicto del Atlántico Sur, destacó en primer lugar “la sólida experiencia de todos los integrantes, que hicieron valer en los momentos difíciles de la guerra, de otro modo las consecuencias hubiesen sido catastróficas. Tuvieron una gran fortaleza, dominaron su propia sensibilidad y fueron ecuánimes ante la desgracia. Estuvo expresado con la firme convicción de hacer lo necesario y para cumplir con la misión impuesta. Por último, los animó un vigoroso estoicismo, solo obedecían los dictados de la razón sin atender a las consecuencias externas. Para finalizar, queda la parte más sensible, Yo rindo mi sentido homenaje (como hago siempre) a los que no regresaron..."

Al cierre del discurso del comodoro Argente, el comodoro Quiroga agregó: "Tener los héroes acá, vivos, al lado nuestro, nos da más fuerzas para seguir adelante (...) para mantener viva la llama "
Hacia las 23:30, el Grupo de Veteranos del Escuadrón Aeromóvil Pucará se desplazó hacia el cenotafio de la III Brigada Aérea, donde el capellán de la Unidad, presbítero Celso Melida, celebró una misa en honor a los caídos en la cual reconoció la valentía y el coraje, la entrega y nobleza que los caracterizaron; así como también el deseo expreso de que la Virgen de Loreto los guarde en su seno y que el Señor los tenga en la gloria, dando por hecho que todos residen en el reino de los cielos. Asimismo, entre las lecturas y pasajes escogidos para la ocasión, puso especial énfasis en el Evangelio según San Juan (15, 12-17): “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

Finalmente, ya sobre la medianoche, se realizó el toque de silencio, y luego los presentes entonaron a capela las estrofas del himno nacional argentino, las cuales fueron glorificadas a su término por un estridente “¡Viva la Patria!”.


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