“QUISIERA SER PILOTO PARA SURCAR EL MISMO CIELO QUE MIS HÉROES DEFENDIERON”


Agustina Lesik, acérrima seguidora de la causa Malvinas y apasionada por la Fuerza Aérea Argentina, aseguró que es uno de sus sueños. En diálogo exclusivo con Noticias en Vuelo, habló sobre su viaje a las Islas y cómo contribuye desde su lugar a la malvinización
Por Lic. Cecilia Vergara/Fotos: cortesía Agustina Lesik


Agustina Lesik tiene 16 años y es oriunda de Villa Paranacito, provincia de Entre Ríos. Desde muy pequeña siente mucho amor por la Fuerza Aérea Argentina y es entusiasta seguidora de la causa Malvinas, gracias a la pasión que le transmitió su padre. “Desde que tengo memoria recuerdo que en mi casa se habló sobre la Guerra. Cuando escuchaba a papá, notaba la admiración con la que hablaba de los nuestros y sus heroicas hazañas. Y a medida que fui creciendo, el interés aumentó y decidí informarme por mi cuenta”, explica.
“A los 11 años leí el primer libro que encontré en mi casa, ‘Halcones de Malvinas’, escrito por el ‘Cruz’ Carballo. A medida que avanzaba en cada misión sentía que también estaba dentro de la cabina del avión”, afirma Agustina.
Gradualmente fue involucrándose en la causa y participó de numerosas charlas y exposiciones brindadas por la Institución en las que pudo conocer a veteranos de guerra con los que se encariñó rápidamente. “Siento mucha admiración y respeto por ellos; con la mayoría tengo una amistad. Contar ese vínculo y sus consejos es un honor para mí”.
En el año 2015 visitó la VI Brigada Aérea, ubicada en Tandil, provincia de Buenos Aires, para asistir a la ceremonia de desprogramación del sistema de armas Mirage donde conoció más veteranos y tuvo la posibilidad de recorrer la Unidad y subirse a uno de los emblemáticos aviones.
Tres años después, en un viaje que realizó con sus padres a la provincia de Córdoba, recorrió las instalaciones de la Escuela de Aviación Militar y de la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea, en el que conoció a uno de sus veteranos favoritos, el comodoro “VGM” (R) Pablo Carballo. Ambos revivieron las hazañas aéreas realizadas por los pilotos argentinos durante el Conflicto y observaron de cerca los sistemas de armas A4, Canberra y Pucará, entre otros.

UN REGALO DE CUMPLEAÑOS ESPECIAL
El sueño de toda niña es festejar sus 15 años con una gran fiesta o con un viaje al exterior. “Mi mamá me preguntó qué opción elegía y sin pensarlo le contesté: ‘Quiero ir a Malvinas’. Yo sentía que tenía que homenajear de alguna manera a aquellos que dieron todo por nosotros; sentía la necesidad de caminar por los lugares que defendieron; quería llegar al cementerio y estar un rato con todos ellos”, manifestó y agregó emocionada: “No olvido más aquel día que me dijeron la fecha del viaje: 11 de noviembre de 2017. La felicidad y la ansiedad que tenía eran tremendas. Los últimos días, ni yo me aguantaba”.
Agradecida para con sus padres, Agustina cuenta que “desde el día uno juntaron peso por peso y, como en toda familia, pasaron por diferentes inconvenientes y se postergaron cosas en pos de mi sueño. Mis viejos siempre estuvieron firmes al pie del cañón y hasta me acompañaron a Malvinas. Todavía no sé cómo voy a devolverles todo lo que hicieron para que yo pueda cumplir mi sueño”.
Haciendo un racconto de su experiencia y, a modo de crónica malvinense, contó: “Cuando llegué a Monte Longdon me acosté en la tierra mirando al cielo y me quedé dormida. Al despertarme me di cuenta que tenía una flor en la mano y recuerdo que antes de dormirme no había ninguna a mi alrededor”.
Darwin, según ella, fue el lugar más emotivo de todo el viaje. “Recorrí cada sector, toqué cada tumba, les agradecí mientras en mi mente entonaba las estrofas de nuestro himno. Sentí mucha felicidad, me encontraba en ese lugar que desde los 12 años había soñado conocer. Estaba con ellos, los sentí conmigo, sentí a los 649 a mi lado. Me dieron la paz necesaria para afrontar la vida, valorar otras cosas y ver qué es lo realmente importante”.
Al recordar su tan deseado viaje, la joven manifestó que estar allí “es algo inexplicable, una mezcla de sentimientos, que pueden resumirse en dos palabras: paz y emoción. Malvinas significa mucho para mí: heroísmo, honor, coraje y amor. Allí hay 649 héroes que custodian eternamente lo nuestro, ellos cayeron en el cumplimiento del deber. Y ahora el deber me llama a mí, tengo que malvinizar por su memoria y muestra de amor por nuestra Patria”, confiesa.
“Todos tienen que saber la historia de esos valerosos hombres que entregaron lo más importante que tiene una persona: su vida. Y también tienen que saber que entre nosotros caminan veteranos de guerra que son la historia viva. Tenemos que aprovecharlos, escuchar sus vivencias, abrazarlos y agradecerles por las agallas que tuvieron para defender las islas. Homenajeémoslos como se lo merecen”.

‘NINGÚN SUELO MÁS QUERIDO DE LA PATRIA EN LA EXTENSIÓN’
Pensando en otros sueños por cumplir, Agustina asegura que desea ver flamear nuevamente la Bandera Nacional en las islas. “Malvinas pasó en 1982 y ahora tenemos la guerra más complicada: -explica- la desmalvinización y el olvido. Hay que transmitir los conocimientos, sembrar la semillita malvinera en los niños ya que ellos serán los que van a seguir con la causa. Hay que visitar nuestro territorio; allá están 649 argentinos que entregaron, sin dudarlo, su propia vida por todos los argentinos ¿Cómo no vamos a ir?”.
Asimismo, en abril de este año, dio una charla en la Escuela primaria N°4 “Vicente López y Planes”, ubicada en Arroyo Brazo Largo, Villa Paranacito, en la que les contó a los niños sobre la guerra y su viaje, les mostró videos y les hizo conocer Feeed, una banda de amigos malvineros que dedica sus canciones a los caídos y veteranos. “Cuando les conté sobre el viaje les mostré algunas fotos que sacamos. El interés de esos chichos me dio el empujón para seguir malvinizando. Todo lo que les hablé fue sobre lo que yo sé, usando palabras sencillas y ejemplos para que entiendan por su edad”.

Cursando hoy sus estudios secundarios, la joven malvinera confesó que – aunque todavía está en duda sobre qué profesión elegir- le gustaría pertenecer a la Fuerza Aérea Argentina y ser piloto para poder “surcar el mismo cielo que mis héroes defendieron y por el cual entregaron su vida”.
Historias como estas merecen ser contadas.


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