BASE MARAMBIO: PLANIFICANDO UN CAMBIO INTEGRAL


La Dirección de Asuntos Antárticos está trabajando en un proyecto que busca generar cambios de hábitos no sólo para el cuidado del medio ambiente sino también para la salud del personal
Enviada especial: 1er. Ten. Laura Pereyra


Desde 1969, cuando se creó en la inhóspita Antártida Argentina la Base Marambio, centenares de personas han permanecido y permanecen en sus instalaciones durante un año entero para mantenerla activa y dar apoyo permanente al trabajo científico.

Por este motivo, durante fines del mes de enero se puso en acción un plan que tiene como objetivo continuar con el cuidado del medioambiente - la Base ya posee un Sistema de Gestión Ambiental certificado por la norma ISO 14001-2004- y buscar alternativas para que el personal que integra las diferentes dotaciones adquieran hábitos saludables en cuanto a la alimentación y a la actividad física, teniendo en cuenta el tiempo que permanecen allí desplegados.

Dicho proyecto se basa en tres aristas: la prueba de alimentos naturales supercongelados incorporados este año a la dieta del personal de la Base; la remodernización de las instalaciones del gimnasio por parte de la Asociación de Jóvenes Cristianos (YMCA) y la visita del doctor Alberto Cormillot, especialista en nutrición.

Noticias en Vuelo dialogó con el director de Asuntos Antárticos, el comodoro Enrique Videla, quien hizo referencia al proyecto alimentario propuesto por el organismo que tiene a su cargo. “Durante los años 2014/2015 la Dirección realizó un estudio para disminuir la cantidad de alimentos que se arrojan como residuos en la Base y para eso nos enfocamos en dos acciones: transformar los restos de comida en energía, es decir en gas, a través de un biodigestor, disminuyendo la cantidad para su posterior evacuación y reducir la cantidad de alimentos que se vencen durante cada campaña y los residuos que genera su packaging”, explicó.

En este sentido, ambos están en pleno proceso de llevarse a cabo para el cual se realizaron las pruebas correspondientes en la Dirección de Asuntos Antárticos: “Durante este año se están probando alimentos congelados en la Base Marambio, Orcadas y Esperanza para lo cual se viene trabajando desde 2016 cuando contactamos a dos empresas líderes en el área”.

Finalmente, se optó por una empresa cordobesa que no sólo se adecúa a las necesidades nutricionales requeridas sino que además trabaja con raciones envasadas en paquetes de 2,5 Kg. lo que disminuye sustancialmente la cantidad de residuos. Tras realizar una licitación a través de la Subsecretaría del Servicio Logístico de la Defensa, la mercadería fue adquirida entre diciembre de 2017 y enero de 2018.

El 80% fue destinado a la Base Marambio y la Base Matienzo mientras que el 20% restante fue trasladada en barco a las Bases Orcadas de la Armada y Esperanza del Ejército para que puedan evaluarse sus características.

“En esta primera etapa, luego de finalizada la Campaña Antártica de Verano, ya se han obtenido algunos resultados de la eficiencia de estos alimentos. Los aspectos positivos han sido la disminución de residuos de packaging; la posibilidad de consumir víveres que no se vencen en todo el año, particularmente vegetales que mantienen las características de recién cocinados, rico en sabor y en calorías”, manifestó el comodoro.

Además de pedirle a las Bases los informes respectivos, se invitó a la empresa a realizar una exposición en donde participaron especialistas de nutrición del Hospital Militar Central.

Dichos alimentos, que incluyen entre otros, verduras, carne, cerdo, pescado y potaje, resultarán beneficiosos en diferentes aspectos ya que permitirán ahorrar tiempo (sobre todo durante la Campaña Antártica de Verano cuando la Base es visitada por gran cantidad de personas) y generar menos residuos que no sólo contaminan la Base sino que implican una mayor dependencia del Hercules para recogerla.

Un proyecto en marcha

Desde hace dos años se está evaluando la posibilidad de llevar hidroponía a Marambio y trabajando conjuntamente con la provincia de Tierra del Fuego y el INTA se elevó el proyecto para un estudio de impacto ambiental a la Dirección Nacional del Antártico como autoridad de aplicación.

“En este momento se encuentra en período de adaptación y se estima trasladar durante la próxima campaña de verano un contenedor de 20 pies con la tecnología necesaria para el cultivo de vegetales frescos. Además se asegurará la estanqueidad de semillas, de forma que no exista posibilidad de esparcimiento de distintas especies de flora no autóctona en la Antártida, cumpliendo con el precepto legal de evitar la intromisión de especies no nativas en el continente blanco”, comentó el Director de Asuntos Antárticos.

“El usuario va a ser el que da la última palabra. También hay que consensuarlo con las demás Fuerzas para efectivizarlo el año que viene. Se evalúa gusto, cantidad y calidad”, aseguró Videla.

Visita saludable

En ese contexto de prueba, el Dr. Alberto Cormillot e integrantes de la Asociación de Jóvenes Cristianos (YMCA) visitaron la Base Marambio. “Mi idea es aportar en materia nutricional”, explicó a este medio el médico, quien aprovechó la ocasión para dialogar con la doctora y el enfermero de la Base.

La doctora Sonia González y el capitán Ricardo Prado Sánchez integran la dotación 49 que arribó a la Base el 8 de noviembre de 2017 y desde su llegada están pendientes de mantener un riguroso control clínico mensual en todo el personal, poniendo principal énfasis en el peso.

Trabajando en conjunto con los cocineros sobre los diferentes platos que confeccionan, acordaron disminuir el uso de la sal para evitar la hipertensión (sobre todo porque consumen muchos productos enlatados) y hablaron sobre la importancia de explorar en los beneficios que poseen los productos congelados que están en proceso de prueba. De manera inmediata, Cormillot los contactó con su staff de nutricionistas y prometió un plan de asesoramiento personalizado para cada uno de los integrantes de la dotación si así lo requieren.

Como resultado de esa charla y de acuerdo a lo que fue observando en su estadía, el doctor comprobó que el personal consume en promedio unas 3.500 calorías (mil más de las que ingiere cualquier persona habitualmente) debido a tres razones: el peso de la ropa, el movimiento diario producto de las distancias que recorren en la Base y las bajas temperaturas, por lo cual el consumo es apropiado en este contexto.

Teniendo en cuenta que además la mayoría realiza actividad física, se comprobó que en líneas generales se mantienen en igual peso y otros hasta se encuentran en instancias de descenso.

Para dar cierre a su visita, el medico brindó también una charla sobre “Estilo de vida y cuidados alimentarios en general” y donó libros afines a su especialidad que permanecen en la biblioteca de la Base para ser consultados.

En ese contexto resulta importante también el aporte de integrantes de la Asociación Cristiana de Jóvenes de la República Argentina (YMCA), organismo con el que la FAA en 2017 firmó un convenio de colaboración y cooperación en el que se fijó como objetivo primario remodelar el equipamiento del gimnasio de la Base Marambio y brindar asesoramiento deportivo. “Acorde a las medidas del gimnasio se analizaron qué máquinas traer a la vez que se va a modificar la totalidad de la cartelería”, explica Jorge Chiarello representante de la sede Rosario.

“Luego de charlar con el personal de la Base observamos que manifiestan gran interés por ir al gimnasio; los aparatos nuevos los van a motivar aún más”, aseguró Giselle Giacomotti, profesora de Educación Física, a la vez que agregó: “La médica les hace un seguimiento personalizado muy estricto y quedamos en trabajar de forma directa con ella. La idea es poner cámaras y alguna pantalla en el gimnasio para poder observar cómo realizan los ejercicios y tener la posibilidad de corregirlos en el momento. Además, si lo requieren, podemos enviarles vía mail rutinas individuales para cada caso, aunque en líneas generales el trabajo va a ser aeróbico porque la fuerza está incluida dentro de las tareas diarias que realizan”.

Los primeros pasos ya están dados. Sólo resta ponerlos en práctica, evaluarlos y continuar con los que permiten mantener a la Base y a sus sucesivas dotaciones en óptimas condiciones tanto operativas como de salubridad.





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