UNA INSIGNIA CON DOBLE VALOR


Para orgullo personal, el suboficial mayor Rubén Vázquez alcanzó la máxima jerarquía de su carrera militar prestando servicios en la Base Marambio como parte de la Dotación Nº 49
Enviada especial 1er. Ten. Laura Pereyra


Con treinta años al servicio de la Fuerza Aérea Argentina y durante su segunda campaña anual en la Antártida, el salteño Rubén Vázquez -que actualmente se desempeña como encargado de Servicios Generales de la Base Marambio- recibió su ansiada insignia de Suboficial Mayor en el Continente Blanco.

“Cuando egresé veía muy lejano llegar a este momento. Un tiempo antes de venir me di cuenta que iba a ascender estando acá y que me iba a perder la ceremonia con el uniforme social blanco, lejos de mi familia y mis compañeros. Pero la verdad que fue un momento único, sentí que estaba representando a todos los suboficiales mayores del país; me siento realmente reconfortado”, comenta el suboficial en diálogo con Noticias en Vuelo .

Rememorando ese momento, que atesorará para siempre en su recuerdo, cuenta que una mañana el titular de la Base convocó a toda la dotación para realizar una formación repentina que lo sorprendió. “Yo creí que se habían olvidado”, comenta entre risas y sigue. “Una vez formados el jefe expresó a viva voz: -‘Asciende al grado inmediato superior el suboficial principal Rubén Darío Vázquez. -Presente, respondí y pasé junto a él al frente de la formación. Después de unas palabras muy lindas que me dijo, me colocó la insignia y me abrazó”.

Tras ese emotivo instante, entre lágrimas Vázquez pidió autorización para dirigirse al personal: “Base Marambio buenos días. Para mí es un orgullo recibir esta insignia acá (…) Antes que ustedes pasaron muchas dotaciones por la Base pero las dotaciones son números, lo que las hacen importantes son las personas. Les pido especialmente a los más jóvenes que progresen, que se capaciten y que luchen para alcanzar la máxima jerarquía de nuestro cuadro”.

Actualmente, 45 personas de distintas especialidades integran la Dotación 49, “se trata de un grupo humano muy bueno y profesional. Desde que pisamos la Base vamos todos para el mismo lado y se nota un verdadero espíritu de equipo. Es muy lindo poder trabajar así”, asegura y continúa: “Acá representamos a los 45 millones de argentinos, a nuestra bandera, nuestro himno, nuestras tradiciones y costumbres, llevando la celeste y blanco en el pecho”.

El suboficial y la Antártida

Egresó de la Escuela de Suboficiales de Córdoba con el grado de Cabo en 1990, especializándose como Mecánico Electrónico. “Mi papá, aunque no era de la Fuerza, me inculcó todo lo referente al ámbito de la aeronáutica. Soy el primero de la familia en sumarme a sus filas”, asegura.

Tras prestar servicios en diferentes destinos como la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia o el por entonces Comando de Regiones Aéreas -donde fue parte de la instalación masiva de redes informáticas en todo el país-, en 2014 convivió durante ocho meses con personal del Ejército y la Armada en los que se proyectó la creación de la Base conjunta Petrel de la que fue encargado al año siguiente, cuando fue inaugurada. Al finalizar los dos meses de campaña pidió autorización al director de Asuntos Antárticos y completó el período en la Base Marambio.

Hoy, a tres meses de finalizar su segunda campaña antártica, asegura que la Base es como su casa. “Se trata de un destino en el que se trabaja mucho y es clave la vocación de servicio para sobrellevar un año lejos de los seres queridos (…) Es un lugar de amistad, de confraternidad. Al llegar a nos recibimos con un apretón de mano pero al irnos nos despedimos con un fuerte abrazo”, finalizó Vázquez emocionado.


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