“SIÉNTANSE ORGULLOSOS DE PERTENECER, ESA SENSACIÓN NO TIENE SUSTITUTO”


Aseguró el jefe de Escuadrón VII, mayor Manuel Funes, en la ceremonia alusiva al 50º Aniversario de la incorporación del sistema de armas DHC-6 Twin Otter a la Fuerza Aérea Argentina
Por Lic. Cecilia Vergara / Fotos por C1º Natalia Gadea


Luego de 50 años de participar ininterrumpidamente en diversas misiones de exploración, búsqueda y salvamento de personas y material aéreo en las condiciones climáticas más adversas, el sistema de armas DHC-6Twin Otter celebró un nuevo aniversario de su incorporación a la Fuerza Aérea Argentina (FAA) y la habilitación de pilotos Etapa II del Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Transporte (CEPAT) 2018/2019.

La ceremonia se realizó el 31 de octubre, en las instalaciones de la IX Brigada Aérea, ubicada en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, y fue presidida por el titular de la Institución, brigadier general “VGM” Enrique Víctor Amrein, quien se encontraba acompañado por el gobernador de la provincia, escribano Mariano Arcioni; el viceintendente de la municipalidad de Comodoro Rivadavia, Dr. Juan Pablo Luque, y la cúpula de autoridades de la Fuerza Aérea.

Para iniciar el evento, la Banda Militar de Música “Capitán Luis Candelaria” ejecutó los acordes del Himno Nacional Argentino, cantado a viva voz por todos los presentes. Por su parte, el padre Adrián Torres realizó una invocación religiosa y bendijo los diplomas y pañuelos que luego se entregarían a los flamantes pilotos. Asimismo, se efectuó un toque de silencio en memoria del personal caído en actos del servicio del sistema de armas.

En este importante acto, las palabras alusivas estuvieron a cargo del brigadier “VGM” (R) Alberto Vianna, quien en 1968 fue uno de los pilotos que trasladó a los primeros aviones del sistema de armas desde Canadá.

Con sus sabias palabras, el brigadier explicó que en los años 60 las rutas patagónicas que cubría Aerolíneas Argentinas dejó de ser rentable y la empresa dejó de operar allí. Para que los pueblos de esa zona no quedaran aislados de los puntos troncales, la Fuerza Aérea asumió esa responsabilidad a través de su línea de fomento Líneas Aéreas del Estado (LADE). Como parte del acuerdo, Aerolíneas cedió a la Institución las aeronaves Douglas DC-3 con las que cumplimentaba la ruta de la precordillera. Fue así, que en marzo de 1966 comenzó la operación de LADE en la Patagonia lo que trajo aparejado una serie de problemáticas. Por un lado, los DC-3 dependían del Grupo 1 de Transporte y el mantenimiento del Grupo Técnico de la I Brigada Aérea de El Palomar, con lo cual se hacía bastante difícil la tarea. Por el otro, las pistas en las que se operaba no estaban muy preparadas con lo cual el material aéreo se fue resintiendo y el mantenimiento se realizaba a muchos kilómetros de distancia. La solución fue trasladar un escuadrón a Comodoro Rivadavia y reemplazar a los DC-3 por material nuevo.

“Se decidió la compra de los Twin Otter. El nuevo Escuadrón tendría que estar conformado exclusivamente por voluntarios, es así que 12 pilotos y 12 mecánicos integramos ese primer conjunto que vino a Comodoro Rivadavia. Primero tuvimos que estudiar inglés y organizar lo que sería el Escuadrón Aéreo”, manifestó el oficial continuando con su relato.

Y agregó: “Se designó a cuatro pilotos y a 10 mecánicos para ir a la base de Havilland, en Toronto, a buscar los primeros aviones de los cinco adquiridos. Partimos a mediados de octubre del año 68 y cuando llegamos iniciamos la capacitación de instructores de vuelo (...) El 20 de noviembre salimos con el T-81 y el T-82 desde Canadá para traerlos a la Argentinas. El vuelo nos llevó 10 días y 14 escalas”.

Una vez arribados al país, una nueva comitiva se dirigió a Canadá a buscar al T-83 y al T-84. En ese momento eran cinco los aviones que habían sido adquiridos del T-81 al T-85, siendo este último antártico.

Vianna finalizó la anécdota expresando que a partir de ese momento “dimos el doble comando necesario y suficiente para habilitar a los pilotos. El 21 de enero del 1969 hicimos el traslado de Palomar a Comodoro Rivadavia. A partir de entonces se instaló aquí lo que fue el primer Escuadrón de Transporte de Líneas, dependiente del Grupo 1 de Transporte de Palomar. Y desde entonces la Fuerza Aérea, a través de LADE, nunca abandonó la Patagonia”.

Concluidas las palabras del brigadier, tomó la posta el actual jefe de Escuadrón VII, mayor Manuel Funes, quien hizo un racconto de los hitos más importantes del sistema de armas, comenzando con la Operación SKUA, en 1969, que implicó el primer cruce a la Antártica del T-85 hacia la Base Petrel y luego de unos meses a la Base Marambio, la Operación Uspala, en la cual el entonces capitán Olezza aterrizó por primera vez en un glaciar con una aeronave de la Fuerza Aérea, la proeza realizada durante el Conflicto del Atlántico Sur, cuando con el T-82 los pilotos realizaron con éxito el rescate de heridos y el traslado de los restos del teniente Volponi en la zona de conflicto en el Aeródromo Calderón, y por último la aeroevacuación médica efectuada en la Base Orcadas en el 2017 rescatando a un marino gravemente herido.

“Nos quedan desafíos pero siempre tenemos por delante dar una respuesta oportuna a las diferentes necesidades de nuestra comunidad, situación que ha permitido generar un mayor enraizamiento y pertenencia de todos los habitantes de este extremo territorio. El entusiasmo con que el personal se manifiesta en este tipo de tareas, pone al descubierto el sentido de pertenencia del magnífico equipo de trabajo que involucra al mantenimiento, apoyo al vuelo y sostenimiento de la unidad”, afirmó Funes.

Refiriéndose a los alumnos del Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Transporte 2018/2019 dijo: “Algo más de un mes ha pasado y hoy gozan de la habilitación como etapa II en el sistema de armas Twin Otter. Ya han comenzado a adaptarse al estilo de vida del aviador de transporte, sin rutina, pero con el agrado de compartir una cabina con tripulantes que tienen la misma misión y que serán en unos meses más, su propia familia, cuando obtengan la especialidad de pilotos de transporte”.

“Las insignias que complementarán su uniforme en breves momentos, serán las que los identifiquen de acá en adelante como hombres de conocimiento, criterio y sensatez, pero sobre todo, de amor al servicio y abnegación, sacrificio espontáneo de la voluntad que les permitirá cumplir con la misión encomendada, sea cual sea la condición en que esta se ordene. Deléitense del respeto, la subordinación y el encanto que da la vida militar. Siéntanse orgullosos de pertenecer, extiéndanlo a sus familias y seres queridos, esa sensación no tiene sustituto”, enfatizó finalizando su discurso.

Posteriormente, se leyó la Orden de Grupo Aéreo 9 en la cual se habilita a los oficiales cursantes del CEPAT 2018/2019 en la etapa II. El jefe de Estado Mayor General, brigadier general Amrein encabezó la entrega de pañuelos, escudos y diplomas y fue seguido por el comandante de Adiestramiento y Alistamiento, brigadier mayor Alejandro Amoros.

A modo de cierre, la Banda Militar de Música “Capitán Luis Candelaria” ejecutó los acordes de la marcha “Alas Argentinas”, símbolo de la Fuerza Aérea.

Pasajes aéreos de aeronaves Twin Otter coronaron la celebración y todos los invitados y agasajados compartieron un almuerzo de camaradería. Allí, el brigadier general Amrein realizó el tradicional brindis en el que se dirigió especialmente a las nuevas generaciones de pilotos de transporte: “50 años de historia es muy importante. Retengan toda la experiencia, todas las anécdotas, todo el background que les pueden acercar sus instructores y todos nuestros precursores y héroes que hicieron posible estos 50 años de gloria. La Patagonia aún es fértil para nuevos desafíos y para nuevas misiones que forman y capitalizan su experiencia”.


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