CENIZAS DE UN HÉROE


A tres años de su fallecimiento la Fuerza Aérea Argentina recuerda la historia del suboficial mayor “VGM” Ricardo Mancini
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El 19 de marzo se conmemoró un nuevo aniversario del fallecimiento del suboficial mayor (R) “VGM” Ricardo Mancini, sus restos descansan a 300mts de la Gamela Antártica Mario Luis Olezza, en una galería subterránea donde transcurrió varios meses junto con los soldados conscriptos Antonio Salerno, Oscar Salas y Walter Liso.

Una amistad más allá de la Guerra

Ricardo José Mancini “el gringo” egresó de la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea con el grado de cabo con la especialidad Artillería Antiaérea. Allí conoció al entones cabo José Ernesto Ruiz quien también participó en la Gesta de Malvinas y actualmente integra la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas “José Honorio Ortega”.

Desde entonces, las historias de vida de ambos héroes estuvieron muchas veces entrelazadas, y en la actualidad, Ruiz mantiene una gran amistad con la familia de Mancini.

Hacia el final de la guerra, Mancini fue destinado al puesto de artillería antiaérea “Fierro 6” en Puerto Argentino, próximo al Faro San Felipe, junto a los soldados Salas y Salerno reemplazando al cabo José Ruíz. El arma utilizada en los puestos “Fierros” era un cañón antiaéreo bitubo de 20 mm Rheinmetall, de origen alemán con mira de tiro italiana. El cuidado de esos “fierros” fue una devoción para Ruiz y Mancini.

En 2012, 78 veteranos de guerra (vivos y fallecidos) fueron declarados ciudadanos ilustres por el Concejo Deliberante de Río Gallegos, y en un barrio de esa ciudad las calles llevan sus nombres.

Recuerdos de familia

La viuda de Mancini, Silvana Munin, y su hija Pamela, recuerdan con calidez y orgullo al “gringo” y guardan un álbum familiar lleno de fotografías del largo servicio en la Fuerza Aérea, y numerosos recortes periodísticos.

“Tuvimos tres hijas y junto a la artillería fueron la pasión de su vida”, afirma Silvana y rememora el momento de partir hacia las Islas: “Él nos dijo que nos quedemos tranquilas, él quería ir a defender a su patria, que nos llevaba en el alma”.

Al respecto, su hija confiesa: “papá no hablaba de la guerra; sólo nos contaba algo cuando teníamos algún trabajo para la escuela, pero era muy reservado con eso”.

“Para Ricardo los soldados eran sus hijos, por ello estuvo feliz porque pudo traerlos con vida de las islas Malvinas” explica Munin y agrega: “Llegaba la fecha de Malvinas (2 de abril) y se reunía con otros veteranos; y recuerdo que recibió muchas cartas de agradecimiento de los soldados que estuvieron con él; Salerno (uno de ellos) siempre lo llamaba”.

Al finalizar el Conflicto del Atlántico Sur, Mancini fue destinado a Chamical, provincia de La Rioja durante tres años, para luego regresar a Río Gallegos hasta el final de su carrera.

En 2005, ascendió a suboficial mayor, el grado más alto en su jerarquía, y se retiró al año siguiente.

Tras su muerte, en 2017 la Fuerza Aérea realizó una ceremonia en el pozo Fierro 3, en la que asistieron familiares de Mancini y veteranos de guerra, en la que se esparcieron las cenizas del suboficial fallecido y se colocó una placa conmemorativa.

Fuente: PC Juan Benavente



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