PROYECTO JUNKER JU 52 T-158: EL PROCESO DE RESTAURACIÓN DE UNA AERONAVE HISTÓRICA


La recuperación de este avión alemán fabricado en los años treinta, tiene como fin complementar el patrimonio cultural aeronáutico del Museo Nacional de Aeronáutica con asiento en Morón, organismo perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina
Por Lic. Florencia Sosa
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El Área Material Río IV, una de las unidades logísticas más importantes de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), lleva a cabo la restauración de la aeronave Junker modelo JU52/3mge, número de serie 4043, matrícula T-158, que será destinado al Museo Nacional de Aeronáutica (MNA) con asiento en Morón, provincia de Buenos Aires.

Esta iniciativa, ordenada por la Secretaría General de la FAA, organismo del cual depende el MNA, tiene como objetivo poner en valor dicha aeronave, incrementar el patrimonio cultural aeronáutico de nuestro país y acercar el testimonio de un ícono de la historia de la aviación argentina a las nuevas generaciones.

El proyecto de restauración estuvo liderado por el entonces jefe del Área Material Río IV, comodoro Guillermo Stahl, acompañado por el jefe del Grupo Mantenimiento, comodoro Juan Perot, mientras que la coordinación del trabajo está a cargo del capitán Ing. Gustavo Azcurra.
Según Carina Villafañe Batica, integrante del equipo de restauradores y traductora de los manuales originales del alemán al español, el trabajo está dividido en dos: “por un lado los tres motores, por el otro el fuselaje junto con las alas”.

La restauración de los motores

En 2019 el comodoro Perot indicó la puesta en valor de los tres motores BMW 132a. Dichos motores fueron revisados por el director de los Archivos BMW Group, Fred Jakobs, al momento de visitar el Área y constatar la importancia de estos. En esa oportunidad hizo entrega, como obsequio, de un manual original en alemán del año 1932.

El jefe de Motores, personal civil Federico Gianmarco, destacó la tarea realizada por todo el grupo a su cargo que trabajó en el despiece del motor izquierdo para su puesta en valor: "Están alojados los dos motores alares con los cuales se están realizando las primeras tareas de desarmado controlado. A través de la boroscopia, se pudo ver en los cilindros una gran cantidad de óxido, lo cual dificulta la tarea para que el pistón se deslice. Por esta razón se han utilizado ácidos desincrustantes que permitirán la limpieza del óxido y lograr la extracción de los cilindros restantes".

La puesta en valor del fuselaje

El encargado del Taller de Restauraciones, Sergio Irusta, junto a su equipo, tuvo la responsabilidad de formar parte de la restauración del Pulqui I y Pulqui II. Actualmente trabajan de forma metódica y precisa en el JU 52 4043.


Al respecto, se realizó un informe completo sobre el JU 52 relacionado con la chapa acanalada. Este recubrimiento creado por el Prof. Hugo Junkers es una aleación de duraluminio que hoy en día resulta dificultoso adquirir.

Por esta razón, el personal implicado estudia diversas alternativas para su reparación. Una de ellas es la compra de chapa acanalada desde Alemania, ya que se detectaron firmas que la fabrican. Otra opción consiste en utilizar la chapa acanalada de otros Junkers situados en el mundo; mientras que la tercera alternativa se resume en la reparación de la chapa original. Para avanzar sobre esta última solución, se han seguido los espesores y la longitud de onda de las chapas originales que posee el avión.

El estudio de los ingenieros y mecánicos de la Fuerza Aérea Argentina permitió conocer la importancia del daño en la chapa, qué insumos se requieren para su puesta en valor y cuál es el procedimiento adecuado para mantener, en lo posible el material original.

Asimismo, se llevó a cabo la restauración de las tres hélices Ratier que posee el JU 52, que actualmente se encuentran preparadas para colocar con los motores BMW 132. Si bien el objetivo del proyecto consiste en recuperar la estética del avión, el personal de la Institución tiene como meta que se pueda alcanzar un movimiento mecánico de los motores para recrear estos momentos en el Museo Nacional de Aeronáutica y así brindar una mejor experiencia para el público.

El apoyo alemán

En virtud de este proyecto, se firmó un acuerdo de colaboración entre la Fuerza Aérea Argentina y la Federación de Asociaciones Argentino Alemanas con el apoyo de la Embajada de Alemania. Además, asisten en forma solidaria el instituto alemán Bayerische Flugzeug Historiker, la Fundación Lufthansa, BMW Group, y firmas alemanas del sector que a través de donaciones y compras de material contribuyen en la restauración del JU 52.

Las firmas alemanas y entidades históricas, a través de la FAAG- Federación de Asociaciones Argentino Alemanas y el Bayerische Flugzeug Historiker, proveyeron a la FAA de herramientas Bosch, cajas de herramientas, taladros neumáticos, atornilladores inalámbricos e insumos para la protección del personal: mascarillas, barbijos, guantes especiales y los ácidos desincrustantes de la firma Penetritt.

Asimismo, Carina Villafañe manifiesta que “los historiadores alemanes apoyan la restauración del JU 52 acercando material histórico, manuales y por el lado de las traducciones al idioma español ya que todo el material está en el idioma original. En mi caso he sido designada para ser el enlace entre la Fuerza Aérea Argentina y las instituciones alemanas que apoyan la restauración visitando la Unidad desde el año 2017, haciendo entrega de los donativos que se reciben y se compran actualmente para el JU 52”.

“En el año 2018, se recibió a la delegación de la JU-AIR encabezados por Bernd Huckenbeck y Nicole Dawo, quienes visitaron la Unidad juntamente con otra delegación a cargo del secretario del Bayerische Flugzeug Historiker, Olaf Bichel, junto al agregado aeronáutico de Defensa de la Embajada de Alemania, Frank de Waele, quienes realizaron un trabajo en conjunto para visualizar las prioridades y formas de trabajo a futuro en la restauración del JU 52, y la posibilidad de conseguir esta chapa en Alemania”, explicó la historiadora.

La génesis de un avión legendario

Al finalizar la I Guerra Mundial, con la firma del Tratado de Versalles, Alemania se encontraba impedida de desarrollar su poderío militar. Por esta razón, el gobierno alemán continuó llevando a cabo avances tecnológicos pero en este caso vinculados con la aeronáutica comercial, extendiendo las rutas aéreas hacia Oriente y Sudamérica. Así fue como el Prof. Hugo Junkers y Claude Dornier propusieron el desarrollo de líneas aéreas alemanas.

Así surge la necesidad de crear una aeronave de transporte, el Junker JU-52, de 3.30 m de altura de cabina y 9.6 m de largo. Utilizaba motores BMW y podía elevarse sin inconvenientes a 4.000 m con carga completa, y estaba fabricado en duraluminio metal, una especie de metal acanalado. Para ingresar a la cabina, era necesario treparse por las alas, que contaban con estribos para ayudar al pasajero al ascender o descender del avión.

De acuerdo con los registros de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) de la Fuerza Aérea Argentina, la aeronave de 3 motores que actualmente se encuentra en proceso de restauración fue fabricada en 1934 y bautizada con el nombre “Kurt Wolf” en Deutsche Lufthansa, en honor al piloto alemán de la Primera Guerra Mundial. Posteriormente, durante su paso por Brasil, la empresa brasileña Cruzeiro Do Sul (ex Sindicato Cóndor) la bautizó con el nombre de “Curupira”, un ser sobrenatural del folklore local, guardián de los bosques en la mitología tupi.

Su llegada a nuestro país

Dicha aeronave fue incorporada por la Fuerza Aérea Argentina el 8 de enero de 1946 como “Yapeyú” (“Fruto Maduro” en guaraní) y fue configurada como avión sanitario. El 21 de diciembre de 1950, fue transferido al Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, y recibió matrículas civiles con el objetivo de fumigar la plaga de langostas en zonas selváticas y serranas. En total los Junkers distribuyeron más de 40 toneladas de polvo en esta tarea con un promedio de dos vuelos diarios.

La matrícula T-158 de la serie 4043 fue dada de baja el 26 de enero de 1956. El 20 de julio de 1958, fue recuperada para el servicio y pasó a denominarse con la matrícula LQ-ZBD, con el objetivo de que la aeronave fuera empleada para realizar diversas tareas para dicho Ministerio. Fue dada de baja de manera definitiva dos años después.

A partir de la firma del Decreto Nº 5875/63 del 18 de julio de 1963, la aeronave fue destinada a la Fuerza Aérea Argentina, más precisamente al Museo Nacional de Aeronáutica, para su preservación como aeronave histórica. Su traslado definitivo se llevó a cabo el 17 de setiembre de 1963 y durante un tiempo estuvo pintada con la matrícula T-159, aunque posteriormente se pintó con los colores originales y se restauró el número de la matrícula durante su etapa en la Institución, T-158. En 2017 fue trasladada al Área Material Río IV, la unidad de mantenimiento general, reparaciones y modificaciones que la FAA posee en la ciudad cordobesa de Río Cuarto.

En la aviación argentina, estos aviones tuvieron una importancia significativa: se trató de los primeros en ser utilizados para transporte militar, vuelos de cabotaje y vuelos sanitarios. También fueron utilizados como los primeros bombarderos modernos y efectuaron el primer lanzamiento de tropas.

Por su parte, Carina Villafañe Batica afirma que la aeronave Junker JU52 T-158 también fue utilizada por la Fuerza Aérea Argentina durante la epidemia de lepra que asoló nuestro país en 1946. Al respecto, la especialista manifestó que “esta aeronave fue insignia para la Operación Misericordia, que fue el traslado de enfermos de lepra desde la localidad de Ushuaia hasta la isla Cerrito”.

Para este viaje de 3465 km, el T-158 fue configurado como ambulancia con 10 camillas, y 2 asientos para médicos y 2 para enfermeros. Desde el 6 de octubre de 1946 hasta el 3 de febrero de 1947, completó 21 misiones sanitarias, trasladando un total de 178 enfermos.

La importancia de su puesta en valor

En la actualidad, el resto de los Junker que formaron parte de la aeronáutica argentina fueron desguazados para ser destinados a otros propósitos. Por esta razón, la restauración del T-158 no es solo un mero proyecto cultural de la Fuerza Aérea Argentina: es la puesta en valor del último sobreviviente de la noble dinastía Junker en Argentina, un legado de historia que busca permanecer en el patrimonio cultural aeronáutico de nuestro país a través del Museo Nacional de Aeronáutica.


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